Helados caseros, fresquitos y sanotes

Ahora que llega el verano y el calor llama a nuestras puertas no hay nada mejor que sorprender a tu familia con unos helados caseros llenos de sabor, cariño y salud. Hacer helados caseros es muy fácil, como vamos a ver, y es muy agradecido pues a todo el mundo les suelen gustar.

Cuando te pongas a preparar tu helado, piensa que puedes hacerlo de cualquier sabor que te apetezca puesto que la manera de preparar un helado es muy similar en todos los casos y no te preocupes si no tienes una heladera ya que los podemos preparar sin máquinas poniendo un poquito más de esfuerzo.

helado

El helado es uno de los postres que más se consumen en todo el mundo y los sabores tradicionales como la vainilla, el chocolate o la fresa están dando paso a otros más exóticos como el helado de kéfir o de soja, que además es perfecto para aquellos que no pueden tomar lactosa.

El secreto es batirlo

Lo más complicado de un helado es que quede bien cremoso y suave. Más que complicado es fastidioso el tener que batir y batir para que esto ocurra. Una heladera soluciona ese problema ya que lo mueve por nosotros, sin embargo, a pesar del esfuerzo y el tiempo, también es gratificante que seamos nosotros con paciencia quienes logren esa textura cremosa.

Una vez lo hemos mezclado hay que meterlo en el congelador para que así se enfríe en condiciones. Antes de que se haya congelado, pero cuando esté lo suficientemente duro durante unos cuarenta y cinco minutos debemos removerlo con espátula o en su defecto con varillas para deshacer el hielo en forma de pequeños cristales que se va formando.

La repetición es importante

Una vez lo hemos montado  por así decirlo debemos cada treinta minutos aproximadamente repetir el proceso. Se saca del congelador y se remueve para terminar con los cristalitos molestos y que quede más consistente. Repetir y repetir este proceso hasta que nos parezca que nuestro helado tiene consistencia real de helado y no de cualquier otra cosa parecida.

Para mí lo más gratificante es cuando lo pruebo y me doy cuenta que no tiene nada que envidiarle a los helados que se compran. Supongo que debo practicar un poco más hasta que me queden como los de la heladería, pero creo que tengo una base muy interesante.