Diviértete haciendo gominolas caseras

Pocas cosas hay en la infancia que se recuerden tan divertidas como es comer gominolas. Estas golosinas nos han acompañado a muchos a lo largo de los años en muy diversas formas, colores y sabores. Aún hoy llevo siempre unas poquitas encima allá donde vaya y encima si son caseras mucho mejor.

Por eso vamos a ver en este artículo una manera muy fácil y sencilla de preparar unas gominolas en nuestra propia casa. Lo mejor de estas chucherías que preparamos con nuestras propias manitas es que no tienen nada de aditivos industriales y podemos controlar a ciencia cierta qué es lo que le estamos echando.

gominolas

La base de las gominolas es la gelatina, aunque en su origen se hacían con vino fermentado y un elemento espesante. Este hacerse con vino tiene mucho que ver con el hecho de que en inglés se denominen “gomas de vino” (que corresponde a la traducción de wine gum).

Ingredientes

Para hacer un buen puñado de pastillas de goma o gominolas necesitamos un sobre de gelatina neutra y otro sobre de gelatina del sabor que más nos guste (limón, fresa, naranja…). También vamos a necesitar 150 gramos de azúcar para elaborarlas y un poco más si queremos presentarlas rebozadas en él.

Por otro lado, hay que tener 200 mililitros de agua. Sin embargo, este líquido se puede sustituir por zumo del sabor que vayamos a realizar; por ejemplo, si usamos una gelatina de limón, estaría bien que los 200 ml fueran de zumo de limón. De esta manera se potencia mucho más el sabor de la gominola y se hace un poquito más sana.

Elaboración

Lo primero que hay que hacer es poner el agua o el zumo a hervir. Un poco antes de que rompa hay que echarle la gelatina y se remueve. Lo mejor es echar primero uno de los sobres y remover y luego repetir la operación con el otro. Después añade el azúcar y remueve otra vez hasta que quede todo bien mezclado.

Vierte esa mezcla en un recipiente y bátelo repetidamente hasta que quede esponjoso. Cada vez que lo batas deja reposar la mezcla unos minutos. Una vez veas que la textura va quedando espesa echa el contenido en moldes, según la forma que quieras obtener. Lo último es dejar que se enfríe durante unas horas.

Para servirlas puedes, como hemos dicho rebozarlas en azúcar. También puedes, en vez de usar moldes, darles forma con un cortapastas.