Deliciosa y divertida barbacoa de nubes rosa o malvavisco

Es veranito, tiempo de hacer barbacoas en los jardines con la familia o los amigos. Chuletas, verduras, choricitos, patatas… seguro que te vienen a la cabeza manjares que quedan riquísimos asados en una fogata de carbón o madera natural, pero no uno de los mas deliciosos que existen a pesar de que en Estados Unidos son una tradición y una dulce celebración: los malvaviscos, conocidos también como nubes, jamón, masmelo o marshmallow.
Todos sabemos que las nubes están deliciosas solas o como parte de tartas y postres, de hecho quedan preciosas formando parte de monísimas tartas decoradas con todo tipo de golosinas y que tanto gusta regalar (y que te regalen); pero, sin embargo, en España no tenemos tanta costumbre de comerla asada y es una pena porque está riquísima y es el postre perfecto en los campamentos y en las barbacoas veraniegas.

Además es una golosina sana ya que sólo lleva azúcar o jarabe de maíz, clara de huevo batida, gelatina previamente ablandada con agua, goma arábiga y saborizantes, todo ello batido y luego rebozado con una mezcla de maicena y azúcar glas para lograr esa consistencia esponjosa de nube con un delicioso aroma a fresa y vainilla que se te queda en la lengua un buen rato.

Orígenes de las nubes dulces

Sus orígenes son muy curiosos ya que el malvavisco se utiliza desde hace miles de años como endulzante de postres y como dulce en sí; se sabe que ya lo utilizaban los egipcios hace la friolera de 4.000 años mezclándolo con frutos secos y miel. Fueron los franceses quienes, enamorados de esta planta, crearon deliciosos caramelos con su salvia en el siglo XIX, que además era antitusiva por lo que también se utilizaba como medicamento.

Con el tiempo, la composición fue variando hasta que adquirió esta consistencia blandita y gomosa. Alex Doumak patentó en la década de los 50 del siglo XX un proceso mecanizado que abarataba costes al no hacerse artesanalmente batiendo la masa sino en fábricas con máquinas que los moldeaban en forma de cilindros y luego cortaban en trocitos. De ahí a convertirse en una golosina popular hubo solo un paso.

S’Morebarbacoa-nubes

¿Qué es s’more? Una tradición anglosajona (que no sólo se reduce a EEUU sino a Canadá y Australia) que consiste en comer las nubes chamuscaditas al fuego de una hoguera. Una girl scout hablaba de esta práctica en su diario fechado en 1927. Consiste en coger un palito o una ramita, atravesar la nube y ponerla al fuego para que vaya quemándose por fuera y por dentro quede blandita.

Hacer barbacoa de malvavisco es todo un arte al principio ya que si se acerca mucho al fuego se quema demasiado o se acaba derritiendo por dentro; y si la acercas poco, queda calentita pero no sabe a chamuscadito que es lo que le da el sabor irresistible. Es superdivertido para hacerlo con los amigos y para los niños, ya que les fascinará hacerse su propio postre y ver cómo se va derritiendo poco a poco al calor de la hoguera.

En ese caso te recomiendo encarecidamente que les vigiles porque ya sabes que son unos trastos y además el fuego es peligroso. Aunque obviamente ésto debes hacerlo cuando las llamas no sean muy fuertes porque si no, ¡la nube volará! Si no son grandes puedes hacerlo tú por ellos: que te pidan cómo lo quieren de hecho, así participarán de la barbacoa pero no habrá peligro.

Las nubes tradicionales españolas no siempre sirven pero cada vez hay más marcas que las comercializan especialmente para barbacoa, por no hablar de las tiendas que tienen en España marshmallow americanos; algunos enooormes. Dos y ¡puf! Lleno hasta los topes, porque eso sí, las nubes asadas llenan mucho más que sin asar. Curioso, ¿verdad?

Y no sólo lo puedes hacer en barbacoas, sino en casa con el micro-hondas. Con decirte que los americanos tienen hasta máquinas para calentarlas en casa… Hay una receta que está riquísima y que te recomiendo encarecidamente: coge una galleta de chocolate y pon encima una nube, métela en el micro hondas unos segundos, sácala y coloca otra galleta encima, apriétalas y… mmmm, un relleno para chuparse los dedos.

El paraíso para un goloso es una variante de esta receta: rebozarla en chocolate líquido cuando está calentita, al estilo de una fondue pero en vez de con fruta con nubes. Eso sí, empalaga cosa mala pero está para chuperretearse los dedos.

También puedes ponerla dentro de una galleta rellena de chocolate. Es muy sencillo: la calientas, abres la galleta rellena, cierras, aprietas y mmmm.

Espero haberte puesto los dientes largos y que te animes a hacer s’more con tu familia o amigos: divertido y delicioso.
¡Ya nos contarás!