¡Al rico polo casero!

Mis compañeras llevan varios días proponiéndoos ricas recetas de helados cremosos y nutritivos, pero tenemos que reconocerlo: por muy ricos que nos salgan y por muy buena pinta que tengan, los niños se pirran por los polos como si en su fuero interno se rebelaran contra los helados porque los ven más saludables y pensaran que los estamos obligando a comer espinacas o brócoli.
Tranquila, si quieres que coma polos que no sean solo hielo con conservantes artificiales, colorantes y potenciadores del sabor, puedes hacerle polos caseros con ingredientes sanos : él estará encantado y tú habrás ganado una batalla.

Cómo hacer polos caseros

Es muy sencillo, solo necesitarás un molde para polos, fácil de conseguir en tiendas en las que vendan utensilios de cocina y en grandes supermercados. Son baratos pero si aún así no quieres gastarte el dinero siempre te queda la opción de utilizar vasitos de yogur, de cristal o el recipiente que prefieras; el truco está en no rellenar demasiado el cristal para que no estalle (en caso de que hayas escogido ese material) y en sacar la mezcla del congelador a las dos horas más o menos para poder introducir el palito de madera.

Puedes utilizar yogur, leche, nata ya que le aportará un toque cremoso y el beneficio del calcio para sus huesos; lo malo es que puede parecérsele demasiado a un helado, así que utiliza colorantes naturales alimentarios, sirope o mézclalo con frutas de colores vivos para aportarle el toque de color que el niño asocia a los polos.polo-casero

Quedan muy bonitos los helados con trozos de fruta entera repartida estratégicamente, pero soy consciente de que hay niños que ven un trozo de manzana y huyen despavoridos, así que si el tuyo es de éstos, tritura bien la mezcla para que sólo quede el color.

Si aún así no lo quiere ni ver, no desesperes: puedes utilizar zumos y jugos de frutas de temporada cuyos colores le resulten atractivos: sandía, fresas, limón, naranja, mango…

Polo de golosina

Un truco infalible para los niños golosos: exprime zumo de limón o naranja, rellena a la mitad un molde para helados y deja congelar casi del todo. Sácalo del congelador, pon en el centro una de sus golosinas favoritas, rellena el resto con el zumo que falta y mételo de nuevo en el congelador.

Para él será como un huevo de chocolate con un regalo sorpresa que puede ver y lo chuperreteará hasta alcanzar la golosina: éxito garantizado.